Cáncer, inhibición y meditación

La meditación disminuye los dolores de los enfermos que la practican

“El Premio Nobel de Medicina 2018 ha sido adjudicado a los doctores James P. Allison de Estados Unidos y Tasuku Honjo del Japón por el descubrimiento de tratamientos terapéuticos contra el cáncer mediante la inhibición de regulaciones negativas -de comportamientos anómalos- del sistema inmune”. Con el texto anterior, el Comité Nobel de la Universidad Karolinska de Estocolmo anunció en octubre 1 los nombres de los científicos galardonados con la prestigiosa distinción.

Agregó el comunicado que, utilizando el estímulo de la capacidad innata del sistema inmune para atacar a las células tumorales, los laureados han creado una aproximación sorprendentemente novedosa en las terapias contra el cáncer… un verdadero hito en la lucha contra la terrible enfermedad.

Las expresiones inhibición  y excitación en el cuerpo humano, que ahora también podrán aplicarse al sistema inmune, comúnmente  se referían en el pasado a la comunicación inter-neuronal a través de mensajeros químicos denominados neurotransmisores. Aunque las causas de las regulaciones negativas en el sistema inmune no están claras, el reconocimiento de su efecto inhibidor resultó clave en los sorprendentes desarrollos.

En un territorio diferente y desde su experiencia directa, este columnista considera que la meditación de atención total es un ejercicio intensivo de los mecanismos inhibitorios del sistema nervioso. ¿Beneficia la meditación a nuestro sistema inmune? ¿Ayudaría la gimnasia de los circuitos inhibitorios nerviosos que ocurre durante la meditación en la curación o, al menos, en la prevención del cáncer? A pesar de los comprobados beneficios de la meditación en nuestra vida, no parece ser así.

Aunque los mecanismos inhibitorios inmunológicos son, por supuesto, de naturaleza diferente, pueden sufrir deterioros que degradan su efectividad. Somos muchos, aunque no mayoría, los que confiamos en la capacidad correctiva natural del organismo humano y, hasta donde sea razonable, evitamos utilizar drogas, en general, y antibióticos, en particular, para el tratamiento de la mayoría de los problemas de salud.

Los doctores Allison y Honjo intuyeron y comprobaron que también el sistema inmune debería tener herramientas de protección contra el cáncer. La comprensión del funcionamiento de tales herramientas, aunque todavía incipiente, abrió las puertas a las nuevas terapias.

Por separado, los científicos estudiaron dos proteínas diferentes, una cada uno, que frenaban -que inhibían- la acción correctiva del sistema inmune. Y ambos trabajaron en enfoques que soltaran los frenos y liberaran la capacidad innata de las células inmunitarias para que atacaran a los tumores malignos.

Ya se encuentra en el mercado un medicamento con el nombre genérico de pembrolizumab, basado en el descubrimiento del doctor Honjo. Sin embargo, como sucede con casi todos los nuevos desarrollos, su elevado precio los mantiene todavía bien fuera del alcance de la casi totalidad de los pacientes (y de sus seguros médicos).

¿Podría la meditación ser una alternativa a la costosa droga? De ninguna manera. Hay una dosis elevada de charlatanería en este tema y la respuesta es negativa. No hay  investigaciones académicas serias sobre este tópico y en la Red este columnista no encontró referencia alguna al respecto.

¿Facilita la meditación el manejo -la tolerancia- de las penurias del cáncer? La respuesta aquí sí es afirmativa y está respaldada por diversos estudios en los cuales la práctica de la meditación de atención total ha aumentado el umbral del dolor. El sufrimiento físico y la ansiedad que ocasiona el cáncer son el tormento más desgarrador y dramático de la aterradora enfermedad.

No hay duda alguna, sin embargo, que los hallazgos de los ganadores del Nobel de medicina ratifican la importancia extrema de los mecanismos inhibitorios, sean en el sistema inmune o en el sistema nervioso.

Ojalá la utilización práctica del pembrolizumab  (o de otras nuevas drogas con efectos similares) se convierta pronto en una realidad generalizada -masificada- a precios asequibles para todos los afectados por los padecimientos del cáncer. Millares de vidas serán prolongadas en todo el Planeta y, lo más importante, habrá muchísimos menos enfermos soportando crueles dolores terminales. Mientras ello ocurre, la meditación continuará apaciguando o, al menos disminuyendo, las angustias de aquellos pacientes que tengan la disciplina de practicarla.

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