Genética y religión

Los avances de la genética están transformando, cuando no poniendo patas arriba, muchos aspectos de la vida moderna, desde procesos convencionales (como el tratamiento de enfermedades, la producción agrícola y ganadera, la reproducción humana y animal, y la criminalística), pasando por la investigación de la evolución de la vida misma, y llegando hasta la interpretación científica de la creación bíblica.

No obstante sus discrepancias, ciencia y religión, que operan en los incompatibles dominios de la física y de la metafísica, respectivamente, estaban de acuerdo en que todos los humanos descendíamos de un único ‘adán’ y de una única ‘eva’ que vivieron hace… Bueno, en las fechas había desacuerdo, pero era chévere pensar que la leyenda del paraíso resultara parcialmente cierta. Desafortunadamente, según investigaciones más recientes, la diversidad genética de los terrícolas actuales parece que no puede provenir de un matrimonio único. Tal hallazgo acaba de un golpe con el cuento tradicional de que todos éramos ‘hermanos’. ¡Qué frustración!

Yo tenía entendido que nuestros más primitivos ancestros habían sido una pareja de Homo erectus (llamados así porque caminaban erguidos, no porque él fuera hipersexual) que coincidencialmente habían ambos sufrido mutaciones genéticas que les generaron conciencia de identidad y sentido de individualidad: “¡Tápate, Eva, que somos distintos y nos pueden ver!”. El asunto como que no fue así.

Para los bíblicos, el Génesis es irrefutable -Dios creó al hombre a su imagen y semejanza- y su pecado original violó normas divinas:”No comáis del fruto prohibido”. Hay desacuerdo sobre la metáfora detrás de la manzana pero la explosión demográfica comenzó tan pronto el Señor expulsó a nuestros primeros padres del paraíso. El Génesis lista, uno por uno, los descendientes de Adán y Eva, desde Seth, su tercer hijo, pasando por Matusalén y otros cuantos centenarios, hasta llegar a Noé, el borrachín patriarca que construyó la famosa arca.

La genealogía moderna, en contravía con la biblia, se arma del presente hacia atrás. La línea masculina se rastrea a través de los cromosomas Y, que se transmiten solamente de padres a hijos. La línea femenina se ubica mediante el ADN de la mitocondria, que se traspasa de madres a hijas. Con sus cálculos, varios expertos han establecido los milenios en los cuales pudieron haber vivido el primer hombre y la primera mujer. Mientras algunos grupos sostienen que el ‘adán’ y la ‘eva’ genéticos sí fueron contemporáneos, otros concluyen que nunca coexistieron, abriendo así la posibilidad de que los dos personajes ni siquiera se hayan conocido (y mucho menos acostado).

A pesar del valor de las investigaciones genéticas, sus conclusiones no son siempre definitivas. Según Richard Dawkins, la evolución es un continuo tan sutil que es imposible ubicar cuando una especie engendra otra. “Nunca hubo una pareja de Homo erectus que engendró al primer Homo sapiens”, declara el biólogo inglés. Hablar de la existencia de varios millares de ‘primeros humanos’ es una teoría más razonable.

En cualquier caso, las conclusiones científicas generan conflictos mayores para los defensores de la biblia. Sin embargo, algunos devotos ilustrados como Francis Collins, fundador de ‘Biologos’, un grupo académico-religioso que postula la creación evolucionaria, se apartan de la fe ciega. El doctor Collins, descubridor de los genes causantes de varias enfermedades, fue director del Proyecto del Genoma Humano durante nueve años.

‘Biologos’ reconoce la realidad científica de la evolución por selección natural, con la condición implícita -insensata para los ateos, respetable para los agnósticos- de que el proceso evolutivo fue ‘creado’ por Dios. Aunque ‘Biologos’ es un movimiento no católico, el Papa Francisco comparte las ideas de su tocayo Collins.

Otros creyentes, más radicales y con menos interés en las complejidades de la ciencia, se aferran a la letra del Génesis, con diatribas hacia cualquier interpretación que se desvíe del texto. Para estos intransigentes, el Génesis es ‘ciencia’ divina incontrovertible; Adán y Eva fueron de carne y hueso ¡Punto! Si la biblia lo dice, pues así fue; Dios los expulsó del paraíso por desobedientes y de esta rebelde pareja dizque descendemos todos.

Solo encuentro una explicación para este disparatado razonamiento: Todos los incontables ‘adanes’ y ‘evas’ sugeridos por la genética reciente pues no pueden ser otra cosa que millares de fotocopias… Fotocopias del mismo pecado original.

Atlanta, Diciembre 9, 2013

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