La inteligencia del Buda

El camino noble, concebido por el Buda, resuelve el frustrante problema de la ansiedad y el estrés

Inteligencia es, según Howard Gardner, psicólogo de la Universidad de Harvard y autor de la Teoría de las inteligencias múltiples, “el potencial para procesar información con el propósito de resolver problemas o crear productos que sean de valor en una cultura”. Las cuatro verdades nobles propuestas por el Buda son una muestra sobresaliente de la inteligencia que define el doctor Gardner.

Para llegar a su dictamen, el Sabio de la India identifica al sufrimiento como el gran problema del ser humano, decide resolverlo, diagnostica que tiene solución, y la propone en sus célebres cuatro verdades nobles: “Sólo explico la realidad del sufrimiento, su origen, la viabilidad de su cesación, y el camino para acabar con el sufrimiento”.

¿Cuál es el problema? El sufrimiento, equivalente a la ansiedad y el estrés modernos. ¿Sus raíces? Nuestros deseos desordenados (envidia, avaricia, gula…) y nuestras aversiones (odios, fobias, pánicos…). ¿El diagnóstico? El sufrimiento se elimina destruyendo sus raíces. ¿La solución? Tal destrucción se logra mediante ocho prácticas que exterminan las causas del mal -los deseos y las aversiones- y el mal desaparece, abriendo así la puerta para que la armonía interior ‘nos’ entre espontáneamente, sin necesidad de perseguirla.

En el territorio norte de la actual India, el Sabio dedica los últimos 45 años de su vida a la divulgación de su hallazgo. Sus discursos fueron transmitidos desde el comienzo por una disciplinada tradición oral de los monjes budistas y puestos por escrito en el Canon Pali, cuatrocientos años después, en el siglo I a. C. El camino noble es el resultado de la observación, la experiencia y el análisis reflexivo del propio Buda.

Cuatro características hacen sobresalientes las verdades: La solidez de sus fundamentos, la simplicidad de su razonamiento, la claridad de las prácticas propuestas, y el impacto mayor que su aplicación tiene en el individuo y en la sociedad.

La solidez de los fundamentos reside en la verdad del sufrimiento -existen la ansiedad y el estrés y el ser humano es propenso a padecerlos- y en la verdad de su origen -las causas del sufrimiento se encuentran en los deseos desordenados -la codicia de lo que carecemos- y las aversiones descontroladas -los rechazos hacia lo nos desagrada-. Ambos enunciados son tan evidentes y tan incontrovertibles, que cualquier intento para demostrarlos resultaría redundante.

La simplicidad del razonamiento es manifiesta en la tercera verdad: como cualquier problema, la ansiedad y el estrés se eliminan atacando sus raíces, esto es, acabando con los apegos y las aversiones que los producen. Cualquier efecto se borra cuando se anula su causa, un fenómeno cesa cuando su origen se corta, una epidemia desaparece cuando se controla el virus que la ocasiona. ¿Espacio para controversia? Ninguno. Hacer algo distinto a atacar al sufrimiento en sus raíces es combatir los síntomas, como cuando curamos temporalmente un dolor con un calmante transitorio, en vez de atacar lo que ocasiona el mal

La claridad de las ocho prácticas se encuentra en la consistencia y la sobriedad de lo que se conoce como el camino noble. En estos ocho hábitos -opiniones, pensamientos, lenguaje, acciones, ocupaciones, atención y meditación- el Buda recomienda ‘rectitud’; el camino noble constituye una guía precisa de sabiduría, moral y disciplina mental, cuya aplicación conduce, de manera espontánea, a la extinción de los deseos y de las aversiones, y consecuentemente a la aniquilación de la ansiedad y el estrés.

El propósito buscado con la aplicación continuada de las ocho prácticas es digno, atractivo y gratificante. ¿Qué podría ser más importante, más útil y más promisorio para un individuo, para una sociedad o para todo el género humano, que la eliminación misma de la ansiedad y el estrés en cada ser y, por ende, la supresión del sufrimiento colectivo? Sin duda alguna, el ‘producto’ concebido por el Buda resuelve el frustrante problema de la ansiedad y el estrés… usted, amable lector, no crea o acepte esta aseveración descuidadamente, sin vivirlo: el camino no es un dogma. Usted mismo tiene que experimentarlo. El camino es un notable ejemplo de la inteligencia, tal como la define el doctor Gardner. Para cerrar, el camino noble, una brillante propuesta de inmenso valor para la raza humana, es un andar permanente, una manera de vivir… No un simple viaje de vacaciones.

Bogota, abril 10, 2020

Compartir

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *